Solo quedan tres casas de las muchas que allí existieron, y siguen allí desde el Medievo, colgadas de la roca, sobre la imponente hoz del río Huécar, como símbolo inequívoco de esta bella ciudad Patrimonio Mundial de la UNESCO llamada Cuenca. Y pasamos junto a ellas, después de haber franqueado el portal de San Pablo y avanzar en sentido descendente por la empinada calleja, que nos desemboca irremediablemente en el metálico y contemporáneo Puente de San Pablo, inaugurado en 1903 sobre la base de otro Medieval de piedra que tuvo que ser volado debido a desprendimientos y problemas en su cimentación, debidos a sus mas de tres siglos de historia. Atravesamos sus cien metros de longitud, suspendidos en el vacío para llegar al otro margen de la hoz, y es allí cuando definitivamente contemplamos en todo su esplendor el paraje que hoy recorremos, y descubrimos finalmente, una silueta conocida, contemplada cientos de veces en revistas, libros de texto y documentales, pero que hoy tenemos ante nosotros con todo su encanto y esplendor, y registramos una nueva y simbólica muesca en nuestra Rosa de los Vientos y damos gracias por añadir un sugestivo lugar mas a nuestro cada vez mas completo inventario viajero.
Naturaleza en silla de ruedas en las Marismas de Barbate
Hace 4 semanas
