lunes 2 de noviembre de 2009
Retales segorbinos (V)
viernes 30 de octubre de 2009
¡¡ CONSEGUIDO !!
Un abrazo Miguel
LO HEMOS CONSEGUIDO
Gracias al esfuerzo de tod@s vosotr@s, a vuestra solidaridad, a vuestro empeño, a renunciar a vuestros post, a cambio de publicar el mío.
Gracias a vuestra generosidad, a vuestra confianza, a vuestra entrega.
Gracias a tod@s vosotr@s, el próximo lunes viajare con scooty II.
No hemos ganado la batalla, porque el hecho que yo pueda viajar no significa que mañana lo pueda hacer otra persona en condiciones similares. Pero hemos abierto una brecha, y gorda, en los cimientos blindados de RENFE.
La reclamación a El Defensor del Pueblo, a El Justicia de Aragón, a la Moncloa, al Ministerio de Fomento y al Parlamento Europeo siguen su curso.
Una vez más se demuestra que SI SE QUIERE, SE PUEDE. Que las Limitaciones son Demonios que se pueden Vencer, a veces solo, las menos, y a la mayoría de las veces con el apoyo de buena gente y de amigos incondicionales como los que me he encontrado aquí.
Los próximos días, os podré contar más cosas, así como también del bello evento de Madrid, al que me han invitado junto con otros bloguers entre l@s que se cuentan buen@s amig@s. Estaremos con Javier Reverte para compartir experiencias y para hablar de viajes y de escritura.
Nos vemos en unos días.
Os dejo el mayor y más sincero agradecimiento por todo lo que gracias a vosotros hemos conseguido, me siento en eterna deuda con todos, con los que han escrito, con los que han comentado, con los que han reclamado, con los que han renunciado a su espacio para brindárselo generosamente al mío.
Desde la alegría pero desde el convencimiento que esto no ha hecho más que empezar.
GRACIAS A TOD@S
A salto de mata
miércoles 28 de octubre de 2009
¡¡ BASTA YA !!
domingo 18 de octubre de 2009
Pinceladas viajeras (I)



miércoles 14 de octubre de 2009
Aúreo silencio
miércoles 30 de septiembre de 2009
Beget
El núcleo urbano (declarado conjunto histórico artístico en 1983), de trazado medieval, se encuentra dividido en dos por un viejo puente bajo el que discurren las cristalinas aguas del arroyo que lo atraviesa. Sus casas son todas de piedra, destacando en ellas preciosos balcones de madera y plantas, muchas plantas, con infinidad de flores de bellos y variados colores, colocadas a modo de macetas en singulares tiestos fabricados con troncos de olmos secos. La serenidad del lugar invita a pasearlo tranquila y pausadamente y escuchar el estruendoso sonido del silencio.
Volviendo al vehículo una última imagen desde el pie de la nave
Planta de la nave para una mejor comprensión del recorrido
viernes 4 de septiembre de 2009
La entrada de toros y caballos de Segorbe
Como tengo la suerte de estar rodeado de amigos que superan con creces mis dotes literarias y fotográficas, abusando de su amabilidad y generosidad, he compuesto este collage artístico formado por un texto de una gran pluma como es Luis Gispert (Un soñador por las cumbres), y por la magnífica imagen de otro gran polifacético artista, esta vez en su faceta de fotógrafo, como es Juanpla (Magister Cantus).
Espero haber compuesto un post la suficientemente atractivo para que, los que vivimos y conocemos la Fiesta nos sintamos identificados plenamente en él, y que los que no la conocen se puedan hacer una idea lo mas real posible de toda su belleza y fuerza, orgullo de todos los segorbinos.
(Pinchar en la fotografía para ampliar a su tamaño original)
"El disparo de un ramillete de fuegos artificiales lanzado desde el paseo Monseñor Romualdo Amigó señala el inicio de la semana grande de las fiestas patronales de Segorbe. Una semana que se vive intensamente ligada al acto principal, enteramente singular, un evento único en el calendario festivo de España con rango internacional: “Las Entradas de Toros y Caballos”. El 9 de diciembre de 2005 recibieron de la Secretaría General de Turismo la merecida declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional, la primera de este nivel en la provincia de Castellón.
Es lunes. Primer día de las Entradas. Y después del disparo de la “mascletá” tiene lugar la inauguración de la Muestra del Embutido Artesano y Feria del Jamón, instalada en el Jardín del Botánico Pau.
Toros y gastronomía, dos excelentes ingredientes que resultan dos potentes polos de atracción de visitantes, arrojando la estadísticas cifras considerables en ambos casos, rondando las 40.000 visitas de degustadores a los expositores de la muestra, y unas 25.000 personas cada día en las Entradas.
Me contaba el segorbino José Calpe, presidente de la Peña Cultural Taurina de Segorbe, los aspectos que impregnan la Entrada de Toros y Caballos, los factores que se encadenan en este popular festejo, para que resulte único, inigualable, impresionante, vibrante… “Al pasar la manada junto a ti se te corta la respiración, es verlo y no verlo, pero la sensación es una mezcla de temor, alegría, fiesta y emoción. Y al día siguiente tienes esas mismas sensaciones. Son seis toros igual que el día anterior, los mismos caballos, pero la Entrada será diferente, cada día es otro mundo, otros temores, otras sensaciones”.
Día a día los periódicos comentan la Entrada con titulares como éstos: “Segorbe es un hervidero”, La Entrada de Toros y Caballos atrajo ayer a más de 30.000 personas”, “La espectacularidad de la Entrada alcanzó ayer cotas muy altas” o “Simplemente espectacular”.
El pasado año la feria alcanzó la novena edición, pero los orígenes de las Entradas son muy antiguos, tanto que parece perderse en las páginas de la historia local. Los investigadores opinan que se remonta al siglo XIV. Por consiguiente, desde entonces, siglo tras siglo, esta ancestral costumbre ha formado parte de la sociedad festiva segorbina como acto estelar, el más popular y participativo de las fiestas de Segorbe, que ya obtuvo el año 1985 la declaración de Fiesta de Interés Turístico.
Las personas que visiten Segorbe para presenciar por vez primera las Entradas no deben de hacerlo cuando las manecillas del reloj se acerquen a las dos de la tarde, que es el instante cumbre en que se inicia cada jornada este mágico festejo, que tiene una duración de siete días, de lunes a domingo, sino que, unas dos o tres horas antes deben de recrearse, saborear y vivir el ambiente que regiamente se bambolea por el ámbito de la ciudad, en los lugares donde se manifiestan mayormente los pormenores y aditamentos que componen la urdimbre de la Semana de Toros: la plaza del Agua Limpia, el Jardín del Botánico Pau, donde está instalada la suculenta muestra del embutido artesano y del jamón, toda la calle Colón, la plaza de la Cueva Santa, donde tancas, rateras y entablados perfilan la plaza de toros, lugar donde finalizan las Entradas, y en el paseo de Sopeña, magnífica atalaya abierta al valle del Palancia, colindante con el camino del Rialé por donde sube la manada de toros que han de correr en el festejo y que durante estos días se instala con el grueso del rebaño en las verdes riberas del río. Todo este ambiente revestido de multitud de detalles personalizan las Entradas.
La calle Colón es el centro neurálgico de la ciudad, el eje que divide la parte moderna de la antigua, donde se abren esas otras “entradas”, las turísticas, para penetrar en el racimo de callejas y plazuelas del Segorbe histórico, monumental y artístico. Una calle que siempre ha registrado una vitalidad y un ritmo de vida humana muy notable, además de formar parte de otras manifestaciones que durante el año recorren el calendario festivo. Y con las Entradas de Toros y Caballos la calle Colón es el escenario idóneo por donde discurre este impresionante y atávico festejo, alegre, plástico y colorista.
La singularidad de este festejo se centra en su celebración, cuando alrededor de diez o doce expertos y valientes caballistas arropan y guían a lo largo de la calle Colón, en un recorrido de 350 metros, a la manada de seis toros, en medio de una multitud de participantes que ocupan literal y completamente la citada vía, formando una sorprendente muralla -al no existir barreras- que se abre y se cierra como “una cremallera” al paso raudo, vertiginoso y compacto de caballos y astados. Durante un minuto la emoción transforma a todos, al apretado gentío que se agolpa en aceras y calzada, en balcones, ventanas y terrazas, y en los diestros jinetes, que son el elemento más importante y fundamental de las Entradas.
Sí. En las Entradas el público constituye las barreras. Los segorbinos se aposentan generalmente en las primeras filas. Saben como abrirse y cerrarse, en un ejercicio transmitido de generación en generación. Y entre el apretado ramillete de espectadores, gentes que acuden de la Comunidad Valenciana, de otras comunidades y de otros países, dado el prestigio y reconocimiento internacional que tiene. Emoción e inquietud, respiro y alivio cuando los toros penetran en la plaza de la Cueva Santa y no se ha registrado ningún incidente. Pero se cuida hasta el mínimo detalle. El Ayuntamiento de Segorbe pone todos los medios en una estudiada coordinación logística para velar las Entradas, entre personal de Protección Civil, Sanitario, Policía Local, Cruz Roja, Guardia Civil y Comisión de Toros.
Pero, como digo, los visitantes deben buscar con antelación suficiente al comienzo de la Entrada ese aire, esa aura imborrable de fiesta que impregna Segorbe en estos memorables días, que penetrante y soberbia se evidencia por la calle Colón, con la calzada cubierta de arena para que los animales no resbalen y aseguren la veloz galopada; en la enmaderable plaza de toros, construida en la plaza de la Cueva Santa, en el cortejo de escaleras que jalonan las aceras del Seminario y de los porches de la esquina de las Mentiras, improvisadas atalayas para tomar y visualizar fotografías; el paso cadencioso de los caballistas que previamente desfilan por el corredor de la calle, que paulatinamente registra mayor animación, una mayor presencia de público, dando paso a los alegres pasacalles de las peñas, que, con sus respectivas charangas, anuncian el poco tiempo que queda para el inicio de la Entrada desde la calle Argén. También el visitante no debe perderse la Feria del Jamón y del Embutido Artesano, organizada con entidad por las empresas jamoneras y cárnicas de la localidad. Jamones y embutidos muy sabrosos, monumentos gastronómicos para goce de multitud de paladares, exquisita manifestación de óptima calidad que el afortunado visitante riega con los excelentes caldos de nuestra geografía.
Y mientras se degustan los productos típicos de nuestra tierra y la música y la alegría se desborda por la calle Colón, por donde desfilan con ritmo alegre las charangas de las peñas de la ciudad, los miradores del emblemático paseo de Sopeña aparecen llenos de personas que acuden a presenciar el primer acto previo a la Entrada. Y que voy a relatar para el que no conozca esta fiesta. Se trata de la “Tría”, que consiste en separar del ganado que pasta en el río Palancia las reses que han de correr en la Entrada. Tras el mediodía, la manada sube hacia Segorbe por la sinuosa cuesta del Rialé, camino que asciende a los pies de Sopeña, y cuyo recorrido, protegido convenientemente, es presenciado por un gran número de segorbinos y visitantes, que expectantes presencian el paso de los astados hasta la calle del Argen bordeando la muralla medieval, donde en un chiquero aguardarán para su suelta cuando llegue la hora del comienzo de la Entrada: a las dos en punto de la tarde.
Y se avisa por medio de una carcasa, cuyo estampido hace vibrar al público congregado a lo largo de la calle Colón. Todos dirigen sus miradas calle arriba, hacia la contigua plaza de los Mesones, abrazada por el cálido aliento del sol de septiembre y recuadrada por la piedra ennoblecida de historia. Algunos levantan los pies del suelo con ligereza para otear en la distancia a los jinetes, los cuales, esperan cada uno en su puesto en la citada plaza, colindante con la calle Argen, desde donde salen raudos los toros, produciéndose el encuentro de caballistas y astados en “la reunión”. Con pericia, arte y temple los jinetes, prestos con sus caballos adoptando la forma de la clásica herradura, recogen a los toros, iniciándose en ese momento...
LA ENTRADA. El espectáculo ha comenzando. El público abre un pasillo por donde discurren velozmente toros y caballistas. Una incontenible emoción arrebata a cada espectador, se enseñorea del ambiente. Cada uno lo vive de una manera diferente, según su situación en la calle bañada de sol y sombras. Es un instante fugaz, rápido, impresionante, sublime. Que hechiza. El agrupamiento de la Entrada es vigoroso, bello. Sugestiona, por la habilidad, destreza y valor de los caballistas pasando tan cerca de las personas arropando a los toros. El tiempo, el minuto de duración se vive intensamente. Hasta el momento que los jinetes detienen sus caballos ante la puerta de la plaza de la Cueva Santa, dando paso a la manada de toros que penetran en el coso taurino.
La Entrada ha finalizado. Y entonces tiene lugar calle Colón arriba el “desfile de los caballistas”, que reciben las cálidas ovaciones del público, el que está arracimado en la calle, los que ocupan los distintos balcones y miradores adornados con engalanuras. El desfile es ahora pausado, rítmico, simpático. Es el amable galardón, la felicitación que reciben los caballistas a una labor distinguida, reconocida internacionalmente, que se repite cada día, de lunes a domingo, en el marco de las fiestas patronales de Segorbe. El público aplaudiendo desde el Seminario, en la esquina de Garcerán, frente a la replaceta del Arroz, donde se alza el monumento a la Entrada, obra del prestigioso escultor Manolo Rodríguez, ante la fachada de la iglesia de Santa María…
Pero la fiesta continúa después de la Entrada. En los inmediatos “toricos de la prueba” en la propia plaza, donde suena la popular dulzaina, y en donde se correrán por la tarde las vaquillas y por la noche el toro “embolao”; en la Feria del Jamón y del Embutido; en la plaza del Agua Limpia, donde trasciende la algarabía y la música en oleadas alegres… Todo es genuino, peculiar y extraordinario en Segorbe acompañando a las internacionales Entradas de Toros y Caballos, símbolo de la ciudad con sus 600 años de historia."
Todavía el visitante está a tiempo de poder vivir las de este año, que se celebrarán desde el próximo lunes día 7 hasta el domingo 13, a las dos en punto, siempre puntual y siempre diferente. Quedáis invitados a visitarnos y compartir con nosotros la emoción del momento… y si no os es posible, cada día la televisión pública valenciana (Canal 9) lo retransmite en directo, sí, a las dos en punto, siempre puntual y siempre diferente.
Dejo para finalizar dos vídeos. El primero uno promocional de la Entrada, de buena calidad y montaje tanto visual como musical, y el segundo, otro grabado a pie de calle donde, sin tanta calidad, se puede vivir in situ la experiencia de estar “metiendo tripa” en el momento en el que pasan los animales...
viernes 28 de agosto de 2009
De Segorbe a Caudiel por la Vía Verde de Ojos Negros
Como breve apunte histórico diríamos sobre la antigua vía minera que, a finales del siglo XIX se concedió la explotación de varios yacimientos de hierro en la localidad turolense de Ojos Negros a unos empresarios vascos que fundaron la Compañía Minera de Sierra Menera. Debido a divergencias con los dirigentes del Ferrocarril Central de Aragón, se decide la construcción de un ferrocarril propio para el transporte del mineral desde las minas de Ojos Negros hasta el embarcador creado en la playa de Sagunto (origen del actual Puerto de Sagunto), para su transporte y, posteriormente su transformación en los Altos Hornos. Ambos ferrocarriles discurren de manera casi paralela y en ocasiones a unos pocos metros de distancia uno del otro.
Junto a la Masía me incorporo a la Vía Verde
El último viaje se realiza en 1972 y ésta se desmantela. No será hasta 2002 cuando se inagure el tramo valenciano de la actual Vía Verde, la que actualmente es considerada la mas larga de España con una longitud aproximada de 147 kilómetros.
La Cartuja de Vall de Cristo en primer término
Así pues, me monto en la bicicleta y enfilo la salida de Segorbe en dirección a la Masía de Valero donde me uniré a la vía a su paso por el término municipal segorbino. Son 2,5 km. que realizo en dirección a la Sierra Calderona por una carretera asfaltada, cruzando primero el Puente Nuevo (de estilo modernista y realizado a comienzos del siglo XX) y un paso elevado sobre la autovía Mudéjar (A-23), primera de las múltiples ocasiones en la que la atravesaré durante mi recorrido. Asciendo una dura aunque corta pendiente en dirección a la citada masía y giro a la derecha donde me espera el comienzo del trazado de la vía.
Multitud de puentes son atravesados durante el trayecto
En poco más de tres kilómetros llegaré a la villa de Altura (segunda población en importancia de la comarca del Alto Palancia), distancia que transcurre permitiendo observar en todo momento, al comienzo la ciudad de Segorbe, mas adelante el frondoso paraje del pinar de San Juan, las ruinas de la Cartuja de Vall de Cristo y por último la torre de la iglesia parroquial de San Miguel de Altura que nos advierte de la próxima aparición de la población.
Altura se descubre en lontananza
La ruta desemboca en el Parque Municipal de la localidad, momento en el que la Vía se interrumpe durante unos trescientos metros puesto que su espacio fue utilizado hace ya algunos años por dependencias del camping municipal y una balsa de riego.
La Vía Verde continúa después de la alberca
Bordeo por la carretera que nos llevaría a Gátova en pleno Parque Natural de la Sierra Calderona, para retomarla después de la alberca y enfilar el camino hacia Navajas atravesando el vial recientemente bautizado, como no podía ser de otra manera, como calle de la Antigua Vía Minera, siendo este trecho y su continuación hacia Navajas el mas anodino del trayecto ya que se comparte con vehículos, teniendo que soportar el polvo que estos levantan, situación un tanto incómoda para un cicloturista.
La Autovía Mudéjar pasa sobre el túnel construído al efecto
Pero pronto llego nuevamente a cruzarme con la autovía Mudéjar, que esta vez paso por debajo, y me reincorporo a la vía, dejando a mi derecha la imagen del paraje de la Esperanza, sobresaliendo entre los pinos la visión de su ermita en la cima que preside el mencionado lugar y donde se encuentra a sus pies el manantial homónimo, que abastece de cristalina agua a diversos pueblos de la comarca.
La ermita de la Esperanza nos saluda desde su atalaya
Cruzo la antigua nacional 234 (Sagunto-Burgos) y bordeo la Urbanización Altomira donde la visión de los chalets con sus piscinas de aguas relucientes me invita a hacer un alto en el camino y refrescar mis ya considerables sudores.
Puente por "Donde se cayó la burra y no se mató"
A continuación, llego a uno de los múltiples puentes que pasan por encima de nuestra ruta y que destaco por su curioso nombre: “puente donde se cayó la burra y no se mató”, para a continuación discurrir junto al camping de la población de Navajas, que me permite apreciar toda la belleza de dicha población en su conjunto, destacando sus singulares casas colgadas que observan desde su atalaya el lecho del río Palancia, y como testigo impertérrito de tanta belleza el segundo Parque Natural que disfruta la comarca: el de la Sierra de Espadán, con su techo el pico de la Rápita con sus 1.106 m. de altitud, que me vigilará desde este momento hasta la finalización del recorrido.
Bella estampa de Navajas con la sierra Espadán al fondo
El camino discurre por un agradable tramo, posiblemente el mas concurrido por la cercanía con la población, encontrándome ahora con un grupo de ciclistas, luego con una pareja haciendo footing, mas tarde con una familia completa (con carrito de bebé incluído) que aprovecha el lugar para pasear plácidamente. A partir de este momento será una constante en la excursión ese ir y venir de personas en diversos medios de locomoción lo que hará , si cabe, mucho mas ameno el tránsito.
La oscura boca del túnel me engullirá sin compasión
Poco antes de llegar al mirador del pantano del Regajo me introduzco por la boca del primero de los tres túneles por los que tendré que discurrir, en general bien iluminados, pero que requiere de mi máxima precaución para evitar recientes malas experiencias propias, o sustos ajenos.
Mi medio de locomoción toma un respiro en el mirador del Pantano del Regajo
Llegamos así al mencionado mirador, sin lugar a dudas el entorno mas fotografiado del tramo que nos ocupa y que nos invita con su zona de recreo a descabalgar de nuestra montura, libar un buen trago de agua y contemplar el paisaje en todo su esplendor. Observamos en primer término la presa del embalse, sorprendiéndome con alegría que su capacidad está en un nivel elevado, olvidando épocas no muy lejanas en la que su visión transmitía una inmensa tristeza. Junto al pantano discurre también el actual trazado de ferrocarril , que compartió importancia con la vía minera, y que en su particular lucha por sobrevivir salió vencedor.
Los cicloturistas transitan junto a las abandonadas edificaciones
Pero el tiempo apremia y reanudo la marcha para afrontar el tramo que me llevará hasta la población de Jérica, a golpe de pedal, observando el paisaje en el que me llama la atención la gran cantidad de edificaciones otrora utilizadas por los ferroviarios y hoy abandonadas, a las que imagino dándole un uso lúdico; bien es cierto que sí existen áreas de descanso cada cierto tiempo, habilitadas con mesas y con un curioso aparcamiento para bicicletas confeccionado con traviesas de vía.
Las traviesas de las vías sirven de aparcamiento para las bicicletas
Acercándome a Jérica contemplo extasiado su pintoresco perfil, coronado por la singular torre Mudéjar, única de este estilo en toda la Comunidad Valenciana, dando sentido a la denominación de la autovía, y que explotará con toda su fuerza cuando la carretera abandone la Comunidad Valenciana y se introduzca en la provincia de Teruel.
La torre mudéjar de Jérica destaca sobremanera en el paisaje
Por segunda y última vez, la vía verde desaparece durante aproximadamente un kilómetro y medio, obligándome a atravesar la población siguiendo el antiguo trazado de la N-234, para en las afueras del casco urbano, retomar nuevamente la pista motivo de mi excursión.
La longitud del túnel apenas permite adivinar su final
Me preparo a transitar por el último tramo antes de la llegada a Caudiel. Este consta de algo menos de seis kilómetros y nos recibe con el último y más largo túnel del recorrido. Me espera impaciente con su boca negra y abierta, y me engulle hacia un mundo húmedo, frío, oscuro, subterráneo, que provoca por momentos tiritonas merced a la diferencia abismal de temperatura entre la de sus entrañas y la del sofocante calor estival del exterior.
Las largas rectas se suceden durante el tramo Jérica-Caudiel
Repuesto de la experiencia, el trecho discurre por espacios de largas rectas donde se va, sin prisa pero sin pausa, superando el desnivel existente entre ambas poblaciones, desnivel que no supera en ningún caso el 3% pero que su constancia va desgastándome las energías que todavía guardo almacenadas. Me hace pensar en la habilidad de los que proyectaron el trazado, que fueron capaces con maestría de sortear los desniveles del terreno con un trayecto apto para las locomotoras de la época.
El ferrocarril discurre apenas a unos metros cuando ya se divisa Caudiel
Ensimismado en mis pensamientos diviso a lo lejos las primeras casas de Caudiel así como la torre campanario de la parroquia de San Juan Bautista, que me anuncian la meta de mi itinerario. Tras un último esfuerzo en el que discurro por una zona arbolada, a la que agradezco sus placenteras sombras, por fin llego a las primeras casas de la zona baja del pueblo, conocida como El Barrio, donde me espera una joya de la arquitectura popular que perdura todavía: El lavadero.
La zona arbolada previa a Caudiel nos regala sus sombras
No imagino mejor sitio para descansar que un lugar donde el agua es abundante y fresca, para poder reponer fuerzas, rellenar el agua del bidón y descansar el tiempo suficiente para volver a coger la bicicleta y deshacer, pedalada a pedalada, el camino recorrido y así volver a mi punto de partida.
Transito bajo el puente, giro a la izquierda y diviso el final del trayecto
Han sido algo mas de 23 kilómetros disfrutados al máximo y que me han producido abundantes y hermosas sensaciones en su discurrir, pero no puedo entretenerme mucho porque todavía me queda el regreso y el cada vez mas cercano fin del estío acelera la merma de luminosidad en el ambiente...
domingo 23 de agosto de 2009
Retales segorbinos (IV)
miércoles 12 de agosto de 2009
Valle de Nuria
Aprovechando el material recopilado en el viaje familiar de este año y una vez revisadas todas las fotografías, me he decidido a cambiar la imágen de la cabecera del blog, colocando a partir de ahora una realizada en el Valle de Nuria; precioso valle pirenáico ubicado en la comarca del Ripollés gerundense y al que solo se puede acceder andando tras una larga caminata desde Queralbs o por medio de un singular tren cremallera cuya estación de inicio es la localidad de Ribes de Freser. El hermoso valle está rodeado de cimas que rondan los tres mil metros de altitud y dispone de servicios tanto para el periodo invernal como para el estival, amén del Santuario de la Virgen de Nuria donde se venera una talla románica del siglo XII.
Casi recién aterrizado a la vida cotidiana y dudando todavía del contenido de mi próxima entrada os dejo como aperitivo estas fotografías de tan bello lugar.

