lunes 2 de noviembre de 2009

Retales segorbinos (V)

A escaso kilómetro y medio del casco urbano de Segorbe se encuentra uno de los parajes mas representativos de nuestra ciudad: La fuente de los 50 Caños. A la orilla derecha del Palancia y en un precioso paraje rebosante de una frondosa arboleda que flanquea el curso fluvial, la fuente nos recibe con su relajante sonsonete que surge permanentemente de cada uno de sus cincuenta chorros. Sobre cada surtidor aparecen por estricto orden alfabético todos y cada uno de los escudos de las provincias españolas, dando así un segundo apelativo al manantial: La fuente de las provincias.


viernes 30 de octubre de 2009

¡¡ CONSEGUIDO !!

Simplemente voy a poner el enlace del blog de Miguel Nonay para que podáis comprobar lo que se consigue a veces aunando esfuerzos y energías.

Un abrazo Miguel




LO HEMOS CONSEGUIDO


Gracias al esfuerzo de tod@s vosotr@s, a vuestra solidaridad, a vuestro empeño, a renunciar a vuestros post, a cambio de publicar el mío.
Gracias a vuestra generosidad, a vuestra confianza, a vuestra entrega.
Gracias a tod@s vosotr@s, el próximo lunes viajare con scooty II.
No hemos ganado la batalla, porque el hecho que yo pueda viajar no significa que mañana lo pueda hacer otra persona en condiciones similares. Pero hemos abierto una brecha, y gorda, en los cimientos blindados de RENFE.
La reclamación a El Defensor del Pueblo, a El Justicia de Aragón, a la Moncloa, al Ministerio de Fomento y al Parlamento Europeo siguen su curso.
Una vez más se demuestra que SI SE QUIERE, SE PUEDE. Que las Limitaciones son Demonios que se pueden Vencer, a veces solo, las menos, y a la mayoría de las veces con el apoyo de buena gente y de amigos incondicionales como los que me he encontrado aquí.

Los próximos días, os podré contar más cosas, así como también del bello evento de Madrid, al que me han invitado junto con otros bloguers entre l@s que se cuentan buen@s amig@s. Estaremos con Javier Reverte para compartir experiencias y para hablar de viajes y de escritura.

Nos vemos en unos días.

Os dejo el mayor y más sincero agradecimiento por todo lo que gracias a vosotros hemos conseguido, me siento en eterna deuda con todos, con los que han escrito, con los que han comentado, con los que han reclamado, con los que han renunciado a su espacio para brindárselo generosamente al mío.
Desde la alegría pero desde el convencimiento que esto no ha hecho más que empezar.

GRACIAS A TOD@S

A salto de mata

miércoles 28 de octubre de 2009

¡¡ BASTA YA !!

Me uno al grito de ¡¡ Basta ya !! de mi amigo Miguel Nonay, y adjunto el enlace de su blog para que veáis que es lo que ocurre en pleno siglo XXI en una empresa como Renfe. Desde aquí tienes todo mi apoyo Miguel. Nunca caminarás solo. Un abrazo, maño.

domingo 18 de octubre de 2009

Pinceladas viajeras (I)

El Santuario se sitúa en un paraje natural privilegiado

El Santuario de San Andrés de Teixidó se encuentra en plena sierra de Capelada, al noroeste de la provincia de A Coruña, entre la localidad de Cedeira y el cabo Ortegal, en una zona abrupta repleta de colosales acantilados que llegan en algunos casos hasta los 600 metros de altura.
Los animales pastan en las pronunciadas laderas
La tradición dice que la barca que portaba a uno de los doce apóstoles, San Andrés, naufragó frente a los acantilados de Teixidó, quedando la embarcación convertida en un peñasco que se conoce con el nombre de "A barca de San Andrés". Por todo ello, la negativa experiencia fue compensada por Dios, con la promesa de erigir un santuario y una romería en su nombre que duraría eternamente y hasta el fin del mundo y que, deberían acudir al lugar todos los mortales, vivos o muertos. De ahí el dicho popular que cuenta que...
"A San Andrés de Teixidó vai de morto o que non foi de vivo"
("a San Andrés de Teixidó va de muerto el que no fue de vivo")
A San Andrés vai do morto o que non foi de vivo
Nosotros ya hemos cumplido, ya que fuimos en vida, pero debemos admitir que no nos incomodaría en absoluto reiterar la experiencia, de una forma o de otra.

miércoles 14 de octubre de 2009

Aúreo silencio

Quiero agradecer públicamente el obsequio en forma de preciosa fotografía que he recibido por correo y en formato impreso, de una gran fotógrafa y amiga residente en USA llamada Sonia Jazmín, cuyo blog http://milpalabrasmenos.blogspot.com/ os recomiendo encarecidamente visitar.
Lo dicho Sonia, reitero sinceramente mi gratitud y quedo en deuda contigo. Colocaré la fotografía en un lugar destacado de mi casa por su gran calidad, que salta a la vista, y por ser un símbolo de la sinergia existente en este gran mundo de la blogosfera entre personas que no nos conocemos personalmente, pero que somos capaces a través de la imagen y la palabra de unir y compartir miles de experiencias vitales que de otra forma sería prácticamente imposible. Un fuerte abrazo.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Beget

Dejamos la bella Camprodón, patria chica del gran compositor Isaac Albéniz, para dirigirnos a Beget, a través de la carretera que lleva a Molló, en plenos Pirineos gerundenses. Transcurridos unos pocos kilómetros nos desviamos a nuestra derecha y tomamos una estrecha carretera de mil y una curvas peligrosas y fuertes pendientes, que me obliga a mantener la máxima atención al volante y me impide saborear como se merece toda la belleza del paisaje, adentrándose en la profundidad de un valle en el que, tras virar la enésima curva, nos presenta al pueblecito de Beget, propósito de nuestra excursión, muy cerca de la frontera francesa.
Tras la enésima curva Beget nos recibe en el fondo del valle

El núcleo urbano (declarado conjunto histórico artístico en 1983), de trazado medieval, se encuentra dividido en dos por un viejo puente bajo el que discurren las cristalinas aguas del arroyo que lo atraviesa. Sus casas son todas de piedra, destacando en ellas preciosos balcones de madera y plantas, muchas plantas, con infinidad de flores de bellos y variados colores, colocadas a modo de macetas en singulares tiestos fabricados con troncos de olmos secos. La serenidad del lugar invita a pasearlo tranquila y pausadamente y escuchar el estruendoso sonido del silencio.

El casco urbano es totalmente peatonal y de trazado medieval
Y por si no fuera suficiente lo descrito, Beget nos guarda otra joya en su cofre de encantos: la iglesia románica de San Cristóbal. Declarada monumento histórico en 1931 y construída entre los siglos X y XII, consta de una sola nave, de una espléndida torre campanario y de un ábside de arcuaciones de estilo lombardo.

Tras las flores emerge la Iglesia de San Cristóbal
Comenzamos la visita exterior por su flanco orientado al Este, que como en toda edificación románica corresponde al ábside.
Desde el Este contemplamos el templo desde esta perspectiva
En el centro del mismo se abre una ventana de doble profundidad, flanqueada por dos pares de columnas a ambos lados de la misma; sobre esta y rodeando todo el contorno del ábside descubrimos una línea de arquillos ciegos bajo una franja de dientes de sierra, que componen la única decoración que se deja ver en el edificio.

Detalle del ábside
Continuamos con nuestro itinerario hacia el lado meridional de la nave y nos topamos de bruces con su torre campanario, de forma cuadrada y constituida por una planta que compone la base y cuatro pisos, llegando su techo hasta los veintidós metros de altura, coronando su techumbre una pequeña cruz central. Se puede observar claramente que entre las plantas segunda y tercera la mampostería cambia de tipología, tal vez porque su construcción se deba a periodos diferentes.

La torre se eleva sobre sus veintidós metros de altura
Junto a la torre y en la pared sur, muy cerca del pie de la nave, se encuentra la puerta de acceso al interior del templo. Está decorada mediante tres arquivoltas desiguales entre sí, escoltadas a ambos lados por dos pares de columnas con sus correspondientes capiteles, siendo las dos externas lisas y las dos internas decoradas, la del lado izquierdo torcida en espiral y la de la derecha estriada verticalmente.
Junto al pie de la nave en el muro sur se encuentra la entrada a la iglesia
Con respecto a los capiteles observamos que los dos externos contienen decoración vegetal y los dos interiores ornato de figuras animales; y por último, se aprecia bajo las arquivoltas un tímpano que en la actualidad no muestra ninguna imagen aunque se adivinan restos de la representación de una posible escena. Todo ello produce en su conjunto la percepción de una portalada de gran belleza y elegancia.

La puerta entreabierta nos invita a acceder a su interior
Detalle del capitel de la columna interior derecha
Atravesamos el pórtico para penetrar en el templo, y virando nuestras cabezas hacia la derecha, podemos contemplar de un solo vistazo todo el interior ya que, como hemos comentado es una iglesia de una sola nave. Al fondo, y ocultando el cilindro absidial, se nos revela un espectacular retablo barroco, coronado por una imagen de San Cristóbal, pero la joya principal del templo se encuentra en la parte baja del mismo.
El retablo barroco coronado por San Cristóbal preside el altar
Se trata de una talla románica de Cristo Crucificado que data de finales del siglo XI o primeros del XII, conocido como la Majestat de Beget y que impresiona por sus grandes dimensiones (casi dos metros de altura), que todavía conserva una parte importante de su policromía original. Según la tradición local, el Cristo provenía de la antigua iglesia de Bestracà que ahora se encuentra en ruinas, donde se celebraba anualmente una romería en su honor y en la que se repartían sabrosos panecillos a todos los que asistían. Cuenta la leyenda que un año no distribuyeron panecillos o bien porque fue mas romeros de los esperados o porque consideraron que el gasto era excesivo, lo que provocó un enfado del Cristo que viró mirando a Beget, con la clara intención de querer irse, y pese a que le giraban la cabeza, éste volvía a tornar su rostro hacia el lugar donde deseaba morar. Mitad historia y mitad leyenda que nos ayuda a intuir la antigüedad y la devota tradición que sobre la Majestad de Beget existe.

La Majestat de Beget es la joya mas importante del templo
Eclipsados por la magnificencia del Cristo, también destaca en una de las capillas laterales, junto al altar, una imagen gótica de alabastro del siglo XIV de la Mare de Deu de la Salut, junto a un retablo del mismo estilo gótico elaborado también en alabastro, con imágenes sobre la vida de Jesús y de la Virgen María.

Imagen gótica en alabastro de la Mare de Deu de la Salut
Ya no nos queda mas que, despedirnos del amable lugareño que hace las veces de portero del templo, y desandar nuestros pasos hacia las afueras del casco urbano peatonal, para montar en nuestro automóvil y seguir por nuestros derroteros, volteando una vez mas la cabeza para echar una última ojeada a modo de despedida.

Volviendo al vehículo una última imagen desde el pie de la nave

Planta de la nave para una mejor comprensión del recorrido

viernes 4 de septiembre de 2009

La entrada de toros y caballos de Segorbe

Segorbe es arte, es historia, es paisaje y cultura, pero Segorbe también es fiesta, y entre todas las que componen el calendario festivo, destaca la fiesta entre las fiestas, la que nos hace singulares y únicos: La Entrada de Toros y Caballos.
Como tengo la suerte de estar rodeado de amigos que superan con creces mis dotes literarias y fotográficas, abusando de su amabilidad y generosidad, he compuesto este collage artístico formado por un texto de una gran pluma como es Luis Gispert (Un soñador por las cumbres), y por la magnífica imagen de otro gran polifacético artista, esta vez en su faceta de fotógrafo, como es Juanpla (Magister Cantus).
Espero haber compuesto un post la suficientemente atractivo para que, los que vivimos y conocemos la Fiesta nos sintamos identificados plenamente en él, y que los que no la conocen se puedan hacer una idea lo mas real posible de toda su belleza y fuerza, orgullo de todos los segorbinos.

(Pinchar en la fotografía para ampliar a su tamaño original)

"El disparo de un ramillete de fuegos artificiales lanzado desde el paseo Monseñor Romualdo Amigó señala el inicio de la semana grande de las fiestas patronales de Segorbe. Una semana que se vive intensamente ligada al acto principal, enteramente singular, un evento único en el calendario festivo de España con rango internacional: “Las Entradas de Toros y Caballos”. El 9 de diciembre de 2005 recibieron de la Secretaría General de Turismo la merecida declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional, la primera de este nivel en la provincia de Castellón.
Es lunes. Primer día de las Entradas. Y después del disparo de la “mascletá” tiene lugar la inauguración de la Muestra del Embutido Artesano y Feria del Jamón, instalada en el Jardín del Botánico Pau.
Toros y gastronomía, dos excelentes ingredientes que resultan dos potentes polos de atracción de visitantes, arrojando la estadísticas cifras considerables en ambos casos, rondando las 40.000 visitas de degustadores a los expositores de la muestra, y unas 25.000 personas cada día en las Entradas.
Me contaba el segorbino José Calpe, presidente de la Peña Cultural Taurina de Segorbe, los aspectos que impregnan la Entrada de Toros y Caballos, los factores que se encadenan en este
popular festejo, para que resulte único, inigualable, impresionante, vibrante… “Al pasar la manada junto a ti se te corta la respiración, es verlo y no verlo, pero la sensación es una mezcla de temor, alegría, fiesta y emoción. Y al día siguiente tienes esas mismas sensaciones. Son seis toros igual que el día anterior, los mismos caballos, pero la Entrada será diferente, cada día es otro mundo, otros temores, otras sensaciones”.
Día a día los periódicos comentan la Entrada con titulares como éstos: “Segorbe es un hervidero”, La Entrada de Toros y Caballos atrajo ayer a más de 30.000 personas”, “La espectacularidad de la Entrada alcanzó ayer cotas muy altas” o “Simplemente espectacular”.
El pasado año la feria alcanzó la novena edición, pero los orígenes de las Entradas son muy antiguos, tanto que parece perderse en las páginas de la historia local. Los investigadores opinan que se remonta al siglo XIV. Por consiguiente, desde entonces, siglo tras siglo, esta ancestral costumbre ha formado parte de la sociedad festiva segorbina como acto estelar, el más popular y participativo de las fiestas de Segorbe, que ya obtuvo el año 1985 la declaración de Fiesta de Interés Turístico.

Las personas que visiten Segorbe para presenciar por vez primera las Entradas no deben de hacerlo cuando las manecillas del reloj se acerquen a las dos de la tarde, que es el instante cumbre en que se inicia cada jornada este mágico festejo, que tiene una duración de siete días, de lunes a domingo, sino que, unas dos o tres horas antes deben de recrearse, saborear y vivir el ambiente que regiamente se bambolea por el ámbito de la ciudad, en los lugares donde se manifiestan mayormente los pormenores y aditamentos que componen la urdimbre de la Semana de Toros: la plaza del Agua Limpia, el Jardín del Botánico Pau, donde está instalada la suculenta muestra del embutido artesano y del jamón, toda la calle Colón, la plaza de la Cueva Santa, donde tancas, rateras y entablados perfilan la plaza de toros, lugar donde finalizan las Entradas, y en el paseo de Sopeña, magnífica atalaya abierta al valle del Palancia, colindante con el camino del Rialé por donde sube la manada de toros que han de correr en el festejo y que durante estos días se instala con el grueso del rebaño en las verdes riberas del río. Todo este ambiente revestido de multitud de detalles personalizan las Entradas.
La calle Colón es el centro neurálgico de la ciudad, el eje que divide la parte moderna de la antigua, donde se abren esas otras “entradas”, las turísticas, para penetrar en el racimo de callejas y plazuelas del Segorbe histórico, monumental y artístico. Una calle que siempre ha registrado una vitalidad y un ritmo de vida humana muy notable, además de formar parte de otras manifestaciones que durante el año recorren el calendario festivo. Y con las Entradas de Toros y Caballos la calle Colón es el escenario idóneo por donde discurre este impresionante y atávico festejo, alegre, plástico y colorista.
La singularidad de este festejo se centra en su celebración, cuando alrededor de diez o doce expertos y valientes caballistas arropan y guían a lo largo de la calle Colón, en un recorrido de 350 metros, a la manada de seis toros, en medio de una multitud de participantes que ocupan literal y completamente la citada vía, formando una sorprendente muralla -al no existir barreras- que se abre y se cierra como “una cremallera” al paso raudo, vertiginoso y compacto de caballos y astados. Durante un minuto la emoción transforma a todos, al apretado gentío que
se agolpa en aceras y calzada, en balcones, ventanas y terrazas, y en los diestros jinetes, que son el elemento más importante y fundamental de las Entradas.
Sí. En las Entradas el público constituye las barreras. Los segorbinos se aposentan generalmente en las primeras filas. Saben como abrirse y cerrarse, en un ejercicio transmitido de generación en generación. Y entre el apretado ramillete de espectadores, gentes que acuden de la Comunidad Valenciana, de otras comunidades y de otros países, dado el prestigio y reconocimiento internacional que tiene. Emoción e inquietud, respiro y alivio cuando los toros penetran en la plaza de la Cueva Santa y no se ha registrado ningún incidente. Pero se cuida hasta el mínimo detalle. El Ayuntamiento de Segorbe pone todos los medios en una estudiada coordinación logística para velar las Entradas, entre personal de Protección Civil, Sanitario, Policía Local, Cruz Roja, Guardia Civil y Comisión de Toros.

Pero, como digo, los visitantes deben buscar con antelación suficiente al comienzo de la Entrada ese aire, esa aura imborrable de fiesta que impregna Segorbe en estos memorables días, que penetrante y soberbia se evidencia por la calle Colón, con la calzada cubierta de arena para que los animales no resbalen y aseguren la veloz galopada; en la enmaderable plaza de toros, construida en la plaza de la Cueva Santa, en el cortejo de escaleras que jalonan las aceras del Seminario y de los porches de la esquina de las Mentiras, improvisadas atalayas para tomar y visualizar fotografías; el paso cadencioso de los caballistas que previamente desfilan por el corredor de la calle, que paulatinamente registra mayor animación, una mayor presencia de público, dando paso a los alegres pasacalles de las peñas, que, con sus respectivas charangas, anuncian el poco tiempo que queda para el inicio de la Entrada desde la calle Argén. También el visitante no debe perderse la Feria del Jamón y del Embutido Artesano, organizada con entidad por las empresas jamoneras y cárnicas de la localidad. Jamones y embutidos muy sabrosos, monumentos gastronómicos para goce de multitud de paladares, exquisita manifestación de óptima calidad que el afortunado visitante riega con los excelentes caldos de nuestra geografía.
Y mientras se degustan los productos típicos de nuestra tierra y la música y la alegría se desborda por la calle Colón, por donde desfilan con ritmo alegre las charangas de las peñas de la ciudad, los miradores del emblemático paseo de Sopeña aparecen llenos de personas que acuden a presenciar el primer acto previo a la Entrada. Y que voy a relatar para el que no conozca esta fiesta. Se trata de la “Tría”, que consiste en separar del ganado que pasta en el río Palancia las reses que han de correr en la Entrada. Tras el mediodía, la manada sube hacia Segorbe por la sinuosa cuesta del Rialé, camino que asciende a los pies de Sopeña, y cuyo recorrido, protegido convenientemente, es presenciado por un gran número de segorbinos y visitantes, que expectantes presencian el paso de los astados hasta la calle del Argen bordeando la muralla medieval, donde en un chiquero aguardarán para su suelta cuando llegue la hora del comienzo de la Entrada: a las dos en punto de la tarde.
Y se avisa por medio de una carcasa, cuyo estampido hace vibrar al público congregado a lo largo de la calle Colón. Todos dirigen sus miradas calle arriba, hacia la contigua plaza de los Mesones, abrazada por el cálido aliento del sol de septiembre y recuadrada por la piedra ennoblecida de historia. Algunos levantan los pies del suelo con ligereza para otear en la distancia a los jinetes, los cuales, esperan cada uno en su puesto en la citada plaza, colindante con la calle Argen, desde donde salen raudos los toros, produciéndose el encuentro de caballistas y astados en “la reunión”. Con pericia, arte y temple los jinetes, prestos con sus caballos adoptando la forma de la clásica herradura, recogen a los toros, iniciándose en ese momento...
LA ENTRADA. El espectáculo ha comenzando. El público abre un pasillo por donde discurren velozmente toros y caballistas. Una incontenible emoción arrebata a cada espectador, se enseñorea del ambiente. Cada uno lo vive de una manera diferente, según su situación en la calle bañada de sol y sombras. Es un instante fugaz, rápido, impresionante, sublime. Que hechiza. El agrupamiento de la Entrada es vigoroso, bello. Sugestiona, por la habilidad, destreza y valor de los caballistas pasando tan cerca de las personas arropando a los toros. El tiempo, el minuto de duración se vive intensamente. Hasta el momento que los jinetes detienen sus caballos ante la puerta de la plaza de la Cueva Santa, dando paso a la manada de toros que penetran en el coso taurino.

La Entrada ha finalizado. Y entonces tiene lugar calle Colón arriba el “desfile de los caballistas”, que reciben las cálidas ovaciones del público, el que está arracimado en la calle, los que ocupan los distintos balcones y miradores adornados con engalanuras. El desfile es ahora pausado, rítmico, simpático. Es el amable galardón, la felicitación que reciben los caballistas a una labor distinguida, reconocida internacionalmente, que se repite cada día, de lunes a domingo, en el marco de las fiestas patronales de Segorbe. El público aplaudiendo desde el Seminario, en la esquina de Garcerán, frente a la replaceta del Arroz, donde se alza el monumento a la Entrada, obra del prestigioso escultor Manolo Rodríguez, ante la fachada de la iglesia de Santa María…
Pero la fiesta continúa después de la Entrada. En los inmediatos “toricos de la prueba” en la propia plaza, donde suena la popular dulzaina, y en donde se correrán por la tarde las vaquillas y por la noche el toro “embolao”; en la Feria del Jamón y del Embutido; en la plaza del Agua Limpia, donde trasciende la algarabía y la música en oleadas alegres… Todo es genuino, peculiar y extraordinario en Segorbe acompañando a las internacionales Entradas de Toros y Caballos, símbolo de la ciudad con sus 600 años de historia."

Todavía el visitante está a tiempo de poder vivir las de este año, que se celebrarán desde el próximo lunes día 7 hasta el domingo 13, a las dos en punto, siempre puntual y siempre diferente. Quedáis invitados a visitarnos y compartir con nosotros la emoción del momento… y si no os es posible, cada día la televisión pública valenciana (Canal 9) lo retransmite en directo, sí, a las dos en punto, siempre puntual y siempre diferente.

Dejo para finalizar dos vídeos. El primero uno promocional de la Entrada, de buena calidad y montaje tanto visual como musical, y el segundo, otro grabado a pie de calle donde, sin tanta calidad, se puede vivir in situ la experiencia de estar “metiendo tripa” en el momento en el que pasan los animales...

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viernes 28 de agosto de 2009

De Segorbe a Caudiel por la Vía Verde de Ojos Negros

Como inmortalizó con su obra de teatro Fernando Fernán Gómez, indudablemente “Las bicicletas son para el verano”, y tomando como propia esa máxima me decidí a realizar en una calurosa tarde de agosto, un recorrido ya transitado en numerosas ocasiones, pero esta vez con la idea de verlo a través del objetivo de la cámara de fotos: de Segorbe a Caudiel por el trazado de la Vía Verde de Ojos Negros. Coronando la subida vislumbro el Mas de Valero

Como breve apunte histórico diríamos sobre la antigua vía minera que, a finales del siglo XIX se concedió la explotación de varios yacimientos de hierro en la localidad turolense de Ojos Negros a unos empresarios vascos que fundaron la Compañía Minera de Sierra Menera. Debido a divergencias con los dirigentes del Ferrocarril Central de Aragón, se decide la construcción de un ferrocarril propio para el transporte del mineral desde las minas de Ojos Negros hasta el embarcador creado en la playa de Sagunto (origen del actual Puerto de Sagunto), para su transporte y, posteriormente su transformación en los Altos Hornos. Ambos ferrocarriles discurren de manera casi paralela y en ocasiones a unos pocos metros de distancia uno del otro.

Junto a la Masía me incorporo a la Vía Verde

El último viaje se realiza en 1972 y ésta se desmantela. No será hasta 2002 cuando se inagure el tramo valenciano de la actual Vía Verde, la que actualmente es considerada la mas larga de España con una longitud aproximada de 147 kilómetros.

La Cartuja de Vall de Cristo en primer término

Así pues, me monto en la bicicleta y enfilo la salida de Segorbe en dirección a la Masía de Valero donde me uniré a la vía a su paso por el término municipal segorbino. Son 2,5 km. que realizo en dirección a la Sierra Calderona por una carretera asfaltada, cruzando primero el Puente Nuevo (de estilo modernista y realizado a comienzos del siglo XX) y un paso elevado sobre la autovía Mudéjar (A-23), primera de las múltiples ocasiones en la que la atravesaré durante mi recorrido. Asciendo una dura aunque corta pendiente en dirección a la citada masía y giro a la derecha donde me espera el comienzo del trazado de la vía.

Multitud de puentes son atravesados durante el trayecto

En poco más de tres kilómetros llegaré a la villa de Altura (segunda población en importancia de la comarca del Alto Palancia), distancia que transcurre permitiendo observar en todo momento, al comienzo la ciudad de Segorbe, mas adelante el frondoso paraje del pinar de San Juan, las ruinas de la Cartuja de Vall de Cristo y por último la torre de la iglesia parroquial de San Miguel de Altura que nos advierte de la próxima aparición de la población.

Altura se descubre en lontananza

La ruta desemboca en el Parque Municipal de la localidad, momento en el que la Vía se interrumpe durante unos trescientos metros puesto que su espacio fue utilizado hace ya algunos años por dependencias del camping municipal y una balsa de riego.

La Vía Verde continúa después de la alberca

Bordeo por la carretera que nos llevaría a Gátova en pleno Parque Natural de la Sierra Calderona, para retomarla después de la alberca y enfilar el camino hacia Navajas atravesando el vial recientemente bautizado, como no podía ser de otra manera, como calle de la Antigua Vía Minera, siendo este trecho y su continuación hacia Navajas el mas anodino del trayecto ya que se comparte con vehículos, teniendo que soportar el polvo que estos levantan, situación un tanto incómoda para un cicloturista.

La Autovía Mudéjar pasa sobre el túnel construído al efecto

Pero pronto llego nuevamente a cruzarme con la autovía Mudéjar, que esta vez paso por debajo, y me reincorporo a la vía, dejando a mi derecha la imagen del paraje de la Esperanza, sobresaliendo entre los pinos la visión de su ermita en la cima que preside el mencionado lugar y donde se encuentra a sus pies el manantial homónimo, que abastece de cristalina agua a diversos pueblos de la comarca.

La ermita de la Esperanza nos saluda desde su atalaya

Cruzo la antigua nacional 234 (Sagunto-Burgos) y bordeo la Urbanización Altomira donde la visión de los chalets con sus piscinas de aguas relucientes me invita a hacer un alto en el camino y refrescar mis ya considerables sudores.

Puente por "Donde se cayó la burra y no se mató"

A continuación, llego a uno de los múltiples puentes que pasan por encima de nuestra ruta y que destaco por su curioso nombre: “puente donde se cayó la burra y no se mató”, para a continuación discurrir junto al camping de la población de Navajas, que me permite apreciar toda la belleza de dicha población en su conjunto, destacando sus singulares casas colgadas que observan desde su atalaya el lecho del río Palancia, y como testigo impertérrito de tanta belleza el segundo Parque Natural que disfruta la comarca: el de la Sierra de Espadán, con su techo el pico de la Rápita con sus 1.106 m. de altitud, que me vigilará desde este momento hasta la finalización del recorrido.

Bella estampa de Navajas con la sierra Espadán al fondo

El camino discurre por un agradable tramo, posiblemente el mas concurrido por la cercanía con la población, encontrándome ahora con un grupo de ciclistas, luego con una pareja haciendo footing, mas tarde con una familia completa (con carrito de bebé incluído) que aprovecha el lugar para pasear plácidamente. A partir de este momento será una constante en la excursión ese ir y venir de personas en diversos medios de locomoción lo que hará , si cabe, mucho mas ameno el tránsito.

La oscura boca del túnel me engullirá sin compasión

Poco antes de llegar al mirador del pantano del Regajo me introduzco por la boca del primero de los tres túneles por los que tendré que discurrir, en general bien iluminados, pero que requiere de mi máxima precaución para evitar recientes malas experiencias propias, o sustos ajenos.

Mi medio de locomoción toma un respiro en el mirador del Pantano del Regajo

Llegamos así al mencionado mirador, sin lugar a dudas el entorno mas fotografiado del tramo que nos ocupa y que nos invita con su zona de recreo a descabalgar de nuestra montura, libar un buen trago de agua y contemplar el paisaje en todo su esplendor. Observamos en primer término la presa del embalse, sorprendiéndome con alegría que su capacidad está en un nivel elevado, olvidando épocas no muy lejanas en la que su visión transmitía una inmensa tristeza. Junto al pantano discurre también el actual trazado de ferrocarril , que compartió importancia con la vía minera, y que en su particular lucha por sobrevivir salió vencedor.

Los cicloturistas transitan junto a las abandonadas edificaciones

Pero el tiempo apremia y reanudo la marcha para afrontar el tramo que me llevará hasta la población de Jérica, a golpe de pedal, observando el paisaje en el que me llama la atención la gran cantidad de edificaciones otrora utilizadas por los ferroviarios y hoy abandonadas, a las que imagino dándole un uso lúdico; bien es cierto que sí existen áreas de descanso cada cierto tiempo, habilitadas con mesas y con un curioso aparcamiento para bicicletas confeccionado con traviesas de vía.

Las traviesas de las vías sirven de aparcamiento para las bicicletas

Acercándome a Jérica contemplo extasiado su pintoresco perfil, coronado por la singular torre Mudéjar, única de este estilo en toda la Comunidad Valenciana, dando sentido a la denominación de la autovía, y que explotará con toda su fuerza cuando la carretera abandone la Comunidad Valenciana y se introduzca en la provincia de Teruel.

La torre mudéjar de Jérica destaca sobremanera en el paisaje

Por segunda y última vez, la vía verde desaparece durante aproximadamente un kilómetro y medio, obligándome a atravesar la población siguiendo el antiguo trazado de la N-234, para en las afueras del casco urbano, retomar nuevamente la pista motivo de mi excursión.

La longitud del túnel apenas permite adivinar su final

Me preparo a transitar por el último tramo antes de la llegada a Caudiel. Este consta de algo menos de seis kilómetros y nos recibe con el último y más largo túnel del recorrido. Me espera impaciente con su boca negra y abierta, y me engulle hacia un mundo húmedo, frío, oscuro, subterráneo, que provoca por momentos tiritonas merced a la diferencia abismal de temperatura entre la de sus entrañas y la del sofocante calor estival del exterior.

Las largas rectas se suceden durante el tramo Jérica-Caudiel

Repuesto de la experiencia, el trecho discurre por espacios de largas rectas donde se va, sin prisa pero sin pausa, superando el desnivel existente entre ambas poblaciones, desnivel que no supera en ningún caso el 3% pero que su constancia va desgastándome las energías que todavía guardo almacenadas. Me hace pensar en la habilidad de los que proyectaron el trazado, que fueron capaces con maestría de sortear los desniveles del terreno con un trayecto apto para las locomotoras de la época.

El ferrocarril discurre apenas a unos metros cuando ya se divisa Caudiel

Ensimismado en mis pensamientos diviso a lo lejos las primeras casas de Caudiel así como la torre campanario de la parroquia de San Juan Bautista, que me anuncian la meta de mi itinerario. Tras un último esfuerzo en el que discurro por una zona arbolada, a la que agradezco sus placenteras sombras, por fin llego a las primeras casas de la zona baja del pueblo, conocida como El Barrio, donde me espera una joya de la arquitectura popular que perdura todavía: El lavadero.

La zona arbolada previa a Caudiel nos regala sus sombras

No imagino mejor sitio para descansar que un lugar donde el agua es abundante y fresca, para poder reponer fuerzas, rellenar el agua del bidón y descansar el tiempo suficiente para volver a coger la bicicleta y deshacer, pedalada a pedalada, el camino recorrido y así volver a mi punto de partida.

Transito bajo el puente, giro a la izquierda y diviso el final del trayecto

Han sido algo mas de 23 kilómetros disfrutados al máximo y que me han producido abundantes y hermosas sensaciones en su discurrir, pero no puedo entretenerme mucho porque todavía me queda el regreso y el cada vez mas cercano fin del estío acelera la merma de luminosidad en el ambiente...

El lavadero nos recibe con su fresca y cristalina agua

domingo 23 de agosto de 2009

Retales segorbinos (IV)

Segorbe se ubica entre los cerros de la Estrella y de San Blás. Bordeando el primero, se encuentra el paseo de Sopeña, que según palabras de Luis Gispert (Un soñador por las cumbres) en su libro Por tierras del Alto Palancia dice "...por la izquierda, un paseo, ancho, ajardinado, con cortejo artístico de farolas y sabor de atalaya ancestral. El paseo de Sopeña, que invita al diálogo reposado, a la lectura, que se llena de inocentes risas infantiles y marco de tertulias de viejos, circunda en forma de cornisa el cerro donde se asentó en su cumbre el castillo, el suntuoso alcázar medieval...". A mitad del paseo se localiza una fuente que permite refrescar y aliviar la sed del paseante, observando sobre ella una preciosa Oración al Árbol que transcribo literalmente:
ORACIÓN DEL ÁRBOL

Amigo escucha: Yo soy la tabla de tu cuna, la madera de tu barca,

la superficie de tu mesa, la puerta de tu casa.

Yo soy el mango de tu herramienta, el bastón de tu vejez.

Yo soy el fruto que te regala y te nutre,

la sombra bienhechora que te cobija contra los ardores del estío,

el refugio amable de los pájaros que limpian de insectos tus campos.

Yo soy la hermosura del paisaje, el encanto de la huerta,

la señal de la montaña, el lindero del camino...

Yo soy la leña que te calienta en los días de invierno,

el perfume que te regala y embalsama el aire a todas horas,

la salud de tu cuerpo y la alegría de tu alma.

Por último, yo soy la madera de tu ataud.

Por todo esto, amigo que me contemplas,

tu que me plantaste con tu mano y puedes llamarme hijo...

mírame bien, pero...

NO ME HAGAS DAÑO

(Vizconde de Chateaubriand 1768-1848)

Erigido por sus conciudadanos a la memoria de...

JOSÉ MARTÍNEZ HERVÁS que fue su promotor 1992


miércoles 12 de agosto de 2009

Valle de Nuria

Aprovechando el material recopilado en el viaje familiar de este año y una vez revisadas todas las fotografías, me he decidido a cambiar la imágen de la cabecera del blog, colocando a partir de ahora una realizada en el Valle de Nuria; precioso valle pirenáico ubicado en la comarca del Ripollés gerundense y al que solo se puede acceder andando tras una larga caminata desde Queralbs o por medio de un singular tren cremallera cuya estación de inicio es la localidad de Ribes de Freser. El hermoso valle está rodeado de cimas que rondan los tres mil metros de altitud y dispone de servicios tanto para el periodo invernal como para el estival, amén del Santuario de la Virgen de Nuria donde se venera una talla románica del siglo XII.

Casi recién aterrizado a la vida cotidiana y dudando todavía del contenido de mi próxima entrada os dejo como aperitivo estas fotografías de tan bello lugar.